Entrevista a Berta Pichel

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Entrevista a BERTA PICHEL autora de la novela Cicatrices de charol

«La reconciliación con lo que dejas atrás no solo te ayuda en el camino, sino que te libera y ahí se halla también la felicidad».

En ésta, su primera obra, destaca la cita de Calderón de la Barca «…que todo en la vida es sueño, y los sueños, sueños son»

He cumplido uno de mis sueños. Para mí, escribir es una necesidad vital; una vía de expresión del mundo mental y emocional; una manera de entender el entorno, de comprenderme a mí misma y a los otros. Es como una meditación expresada con la fuerza de la palabra.
«Para mi escribir es como una meditación expresada con la fuerza de la palabra»

¿Es la literatura una de sus prioridades?

La literatura es una parte de mi vida, importante sí, pero solo una porción de ella. Disfrutar de la relación con mis hijos, con mis nietos, con mis amigos, con mis ex-alumnos; caminar por la naturaleza; gozar del arte con cualquiera de las manifestaciones; trabajar por un mundo mejor… eso es también soñar. No quiero sueños ilusorios que puedan adormecer, los sueños se disfrutan día a día.

Creo que la cita de Calderón se refiere a eso. En la vida soñamos, hay quien afirma que vivimos en un matrix, –Platón ya nos habló de la “caverna”– comprender que todo es sueño, significa tener consciencia de esa realidad. En conclusión, si todo en la vida es sueño, soñemos el mejor de los mundos, pero seamos conscientes de ello.

Cicatrices de charol, ¿a qué se debe el título?

El título tiene un doble sentido: Por una parte, hay una herida física relacionada con unos zapatos de charol que, en un momento determinado, le provocan ampollas a la protagonista. Por otra, tiene un sentido metafórico muy en relación con la impresión que nos suele quedar en el alma a causa de padecimientos, de “heridas” del pasado. Son huellas invisibles físicamente, pero que conforman nuestra personalidad y son inevitables en la vida, son como “tributos” de la existencia.

«Las heridas del pasado, después de un período de duelo, han de dejar de sangrar, aunque solo sea por salud mental y física»

Cicatrices de charol es una novela de crecimiento, del camino necesario hacia la madurez. En él, es preciso cerrar las heridas del pasado, después de un período de duelo, han de dejar de sangrar, aunque solo sea por salud mental y física. La reconciliación con lo que dejas atrás no solo te ayuda en el camino, sino que te libera y ahí se halla también la felicidad.

«La protagonista representa a millones de mujeres que no pasan a los libros de historia»

El peso de esta historia recae sobre una mujer, ¿puede decirse que este hecho la diferencia de otros títulos ambientados en la República y el estallido de la Guerra Civil?

Tal vez sea así. La protagonista es una joven de clase trabajadora, sin ínfulas ni libertarias ni conservadoras, como ocurre con protagonistas de otras novelas. Representa a millones de mujeres que no pasan a los libros de historia –como refería Miguel de Unamuno en su concepto de “intrahistoria”–. Nía observa el entorno, posee referentes, simpatiza con algunas ideas, pone en tela de juicio otras, aprende… En definitiva, vive.

Nía, la joven protagonista ¿pertenece a su imaginario o comparte algún rasgo biográfico de su entorno?

Soy historiadora de profesión. Es un personaje novelesco. La semilla de la narración nace de la historia de una conocida que fue madre soltera en aquella época. Sin embargo, la historia no tiene nada que ver con ella. Cierto es que hay algunos rasgos de la protagonista con los que coincido: mi admiración por los novelistas del siglo XIX, el entusiasmo por Lorca o el amor por el teatro.
«Nía se rebela ante imposiciones absurdas que coartan su libertad».

¿Mujeres como Nía son un punto de partida en la lucha feminista?

Sin duda. Nía se rebela ante imposiciones absurdas que coartan su libertad. Apuesta por el amor y asume las consecuencias de sus actos. No acepta las normas opuestas que se imponen en el ámbito familiar entre sus hermanos y ella. Admira a las mujeres activas, comprometidas, como Rita. Se mueve sin complejos, pero con la incertidumbre que genera la trayectoria vital.

¿Por qué ha elegido la comarca del Bierzo como escenario de la historia?

El Bierzo es la tierra en la que nacieron mis padres, mis abuelos, todos mis antepasados y yo misma. Hay algo atávico en mi amor hacia el territorio. Siempre vuelvo al Bierzo. Allí, en su tierra, se hallan los restos de casi todos mis antepasados, allí permanecen las tierras que compraron, heredaron, trabajaron y de las que se sustentaban. Allí los árboles que plantaron, las montañas que amaron, las casas en las que habitaron. Siempre vuelvo al lugar y recreo en mi mente las bellas palabras de Juan Ramón Jiménez:
“…en el rincón secreto de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu de hoy errará, nostálgico”
Y allí estoy yo, añorándolos.

Además de su aportación como historiadora, ¿encontramos en el relato influencia de su experiencia de más de cuarenta años como docente?

En efecto. Creo que las profesiones, al menos la de docente, imprime carácter. En la novela hay cierto afán por la reflexión que nos puede servir en el presente. Hemos de aprender las lecciones que nos enseña la historia e intentar comprender qué es lo que puede llevar al ser humano al desastre de una guerra civil y las consecuencias que comporta.

Además de narrativa, usted también escribe poesía. ¿Qué autores le han influenciado más a la hora de escribir?

Simpatizo con la poesía existencial de raíz humanista. Mi poeta por excelencia: Antonio Machado. Haría una lista extensísima: Lorca, Salinas, Blas de Otero, Rosalía de Castro, Miguel Hernández, Neruda, Borges, Kavafis, Whitman, los clásicos…Y muchos, muchos más.

¿Nos puede avanzar alguna cosa de su siguiente proyecto?

Una nueva novela que pretende ser muy diferente a Cicatrices de charol. Si en Cicatrices la protagonista es una mujer muy joven que se abre a la vida, en la actual el protagonista es un hombre de setenta años y que, en consecuencia, ha vivido mucho.

Al plantearme una nueva novela, me atrajo un reto: entrar en la cabeza de un hombre experimentado. Intentaré no equivocarme demasiado.

Mucha gente me escribe pidiéndome una segunda parte de Cicatrices de charol. Creo que las historias y los personajes han de sedimentarse. Tampoco descarto una segunda parte. Ahora mis proyectos son: dar a conocer esta novela, continuar con la segunda y… la poesía.

Bibiana Ripol

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