¿Qué es la Filosofía?

Revista Literaria Galeradas. Filosofía

Reflexión personal del concepto de Filosofía. Por José María Risco Rojas.

Revista Literaria Galeradas. Filosofía¿Qué es la Filosofía para mí? Podría comenzar citando a los grandes filósofos de la historia; acompañarme de grandes citas y parafraseos, para de esta forma, expresar lo que es la Filosofía. Así como para Sócrates era la virtud, para Platón el bien y para Aristóteles el estudio del ser en cuanto al ser, y así podría seguirAd Infinitum;  pero esta pequeña reflexión es únicamente personal, la cual escribo sin uso alguno de materiales de apoyo ni revisión bibliográfica de otros ensayos. Sólo tres instrumentos usaré para el desarrollo y exposición de mi idea de Filosofía, a saber: mi memoria, mi inventiva y mi intuición. Es decir, que estas líneas giraran en torno a lo que “yo” como ente subjetivo entiendo por Filosofía.

La Filosofía como ya se sabe, es el amor a la sabiduría tal cual su traducción directa del griego nos dice. Pero la gran pregunta es, ¿qué sabiduría?; ¿no es sabiduría el libro del Tao de Lao Tse, los proverbios Sufíes llamados Hikan del norte de África y oriente medio, el Dhammapada de Buda, o las Anacletas de Confucio (En chino Kon Fu Tseu, que curiosamente en chino antiguo significaba el sabio o maestro)?

Sí, todo ello es sabiduría, y no queda duda de que es sabiduría verdadera o al menos con cierta verdad intrínseca; pero no solo los grandes pensadores occidentales, o los orientales de nombres exóticos  (al menos para los occidentales) tienen sabiduría. Los nativos americanos, los Inuit, los pueblos de Samoa Guinea (aconsejó leerse el libro de los Papalagi, que significa los hombres blancos; libro que trata de un jefe Samoano que es llevado de visita a New York sobre la década de 1920 y a su vuelta escribe como viven esos Papalagi u hombres blancos a su tribu. Nos da a pensar que quizás nosotros en nuestro etnocentrismo, nuestro eurocentrismo y dado el caso nuestra-religión-centrismo somos poseedores de la sabiduría). Y todas aquellas civilizaciones que ya no podremos conocer, como la egipcia, la maya,  la tartesia, la celta y todas las demás culturas desaparecidas a día de hoy eran portadoras de sabiduría. Incluso refiriéndonos localmente, nuestro refranero español está lleno de sabiduría, de sabiduría ancestral y acumulativa.

Entonces. ¿Por qué es tan importante la Filosofía y el estudio como tal de dicha disciplina académica? Desde mi punto de vista, lo que no tiene la sabiduría por llamarla de alguna manera «sabiduría popular» es la sistematización, tanto de enseñanza como de aprendizaje, la homogeneización de conceptos, la estructuraron del pensamiento y sobre todo el entrenamiento de la mente para ser capaz de como decía Aristóteles el «entendimiento agente» despertarlo. Pongamos el caso de la fuerza física; cualquier persona si no está impedida físicamente puede por ejemplo correr un kilómetro en un tiempo determinado. Pero los corredores profesionales se entrenan y aprenden los principios del arte de correr, la técnica correcta y los métodos más efectivos para entrenar, con lo que siempre conseguirán mayores marcas que el resto de personas y aunque por su constitución física propia estén predispuestos a correr más que otros, sin un entrenamiento y un entrenador apropiados nunca podrían lograr llegar tan lejos como de disponer de entrenamiento apropiado.

Pues bien, eso es lo que creo que es la Filosofía, personalmente la Filosofía es la búsqueda de la sabiduría, sea lo que fuere esto. Y el estudio sistemático de dicha disciplina, tal como su nombre indica, disciplinará la mente para poder abstraer conceptos, generar ideas, y estandarizar el uso del lenguaje entre aquellos que somos buscadores de la sabiduría, dado que si hablamos de alma, todos sepamos cual es el concepto de alma. Si cada uno hablara su propio idioma filosófico sería algo así como la torre de Babel, nuestros esfuerzos se volverían infructuosos y no llegaríamos a ningún sitio, en el peor de los casos daríamos vueltas sobre nosotros mismos como peonzas sin rumbo fijo.

Eso es para mí el estudio de la Filosofía, es un entrenamiento para el alma y la mente, volverla más ágil y con mayores capacidades para comprender, entender, exponer ideas y conceptos, y llegado el caso crear ideas nuevas y conceptos nuevos.

El mundo fenoménico es limitado e impermanente; el mundo mental es ilimitado y atemporal. La mente humana es la herramienta más perfecta y grandiosa que existe. Pues en solo unos mil quinientos centímetros cúbicos, o lo que es lo mismo, lo que ocupa un litro y medio de agua, podemos contener el universo entero. ¿Puede haber algo más maravilloso? Esto me hace traer a colación la historia que se cuenta de San Agustín, la cual, dice que un día paseando por la playa vio a un niño sacando agua del mar con una concha y metiéndola dentro de un agujerito que había escarbado en la orilla, y cuando san Agustín le pregunta que estaba haciendo, el niño le dice que intenta meter el agua del mar en el agujerito; San Agustín ante esta inesperada respuesta le contesta que eso es imposible, y el niño le responde que es tan imposible como que él pueda meter en su cabeza el misterio de la Trinidad. ¿Es aquí donde reside la idea judeocristiana de Dios, la idea del Ala islámico, o simplemente la idea de fundirse con el universo del Budismo? Es esto para lo que la filosofía nos entrena, para la búsqueda, que no para asegurarnos alcanzar la verdad (Thomas Jefferson en la redacción de la constitución de los Estados Unidos de América 1787, nos dice que debemos ser libres para “buscar” la felicidad. T. Jefferson usa la palabra pursuit que también se puede traducir como persecución), es decir, nos entrena para el viaje en busca de la sabiduría, aunque nunca lleguemos al destino correcto. Y como desde mi punto de vista digo, el viaje es la recompensa.

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