Ruth Lladó y «Los crímenes en el estrecho»

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Ruth Lladó y los «Crímenes en el Estrecho»

No es momento de entrar en detalles en cuanto a la forma en la que aquel libro vino a parar a mis manos. Su portada, roja, enmarcaba un bonito dibujo en el que un tintero derramaba su purpúreo contenido sobre un mapa en el que se representaba el Estrecho de Gibraltar. La mirada no pudo evitar cruzarse con el título de la novela, Crímenes en el estrecho, sugerente y atractivo, y en la autora, Ruth Lladó Casas, una completa desconocida para mí. Habían acertado, a priori, sabiendo de mis inclinaciones hacia la novela negra. No pude evitar tomar el tomo entre mis manos y batir las hojas para descubrir el aroma a nuevo que de ellas se desprendía. La frase de Rousseau que servía de introducción terminó de convencerme: debía penetrar en los entresijos que la historia, a buen seguro, me regalaría. No hizo falta consultar la sinopsis, ni tan siquiera documentarme acerca de la autoría. Un par de noches fueron suficientes para culminar la lectura de las casi seiscientas páginas en las que se condensa la historia, una historia de manual que, con buen gusto, se ambienta en la poco referida época o periodo que sucedió a la pérdida de las colonias españolas, o el “desastre español”, si queremos ser más hirientes. España se vio obligada a desviar sus intereses al norte del continente africano, y con este telón de fondo, y el desarrollo de la conferencia de potencias europeas para organizar el protectorado de Marruecos, Ruth Lladó crea, cuenta y desarrolla su novela, despertando el interés del lector por los hechos que allí tuvieron lugar durante aquellos aciagos años de incertidumbre. Para ello se vale de la joven Rebecca Robertiz, una chica de tan solo diecisiete años cuya curiosidad e intuición serán claves para desentrañar los tres misteriosos asesinatos que dan juego a la trama. Su descarada intromisión en la investigación de los luctuosos acontecimientos y su tono desenfadado al dirigirse al inspector Ugarte, experimentado policía, servirán de hilo conductor de los hechos y del devenir de los extraños acontecimientos que tienen lugar en las altas esferas de los países en conflicto de intereses.

Tenemos la suerte de contar con la presencia Ruth Lladó, la autora de Crímenes en el estrecho, una sevillana licenciada en Historia que ha investigado a fondo el Proceso de construcción de la Unión Europea. Su trayectoria profesional se une de modo indefectible al mundo de las artes escénicas y de la comunicación, entornos que seguro que han influido en la génesis de esta su primera novela.

Bienvenida, Ruth. Te damos la bienvenida y esperamos de corazón que te sientas cómoda con el interrogatorio al que te vamos a someter. La verdad es que abordas un periodo de la Historia de España poco conocido por el público en general y por ello no podíamos comenzar esta entrevista sin preguntarte qué te hizo decantarte por el mismo para ambientar la trama de Crímenes en el estrecho.

No recuerdo como llegué a tropezarme con la Conferencia de Algeciras de 1906. Sí puedo decirte que el Master que realicé en la Universidad Pablo de Olavide me había dejado un buen sabor de boca y muchas ganas de profundizar un poco más en esa época.

Trasladas al lector nada más y nada menos que a 1906, un periodo convulso que da mucho juego pero en cambio tratas poco el tema de la pérdida de las colonias. ¿Existe alguna razón para no querer ahondar en la herida?

El tema de la pérdida de las colonias españolas, en 1898, está presente a lo largo de toda la novela. De hecho, este quebranto provoca una convulsión de dimensiones inimaginables hoy, para la sociedad de nuestro tiempo. Podría atreverme a decir que marca el inicio de una nueva época para nuestro país. Es evidente que aquellos cambios visibles en todos los aspectos de la vida tuviesen una mayor repercusión en lo económico, y que arrastrasen consigo unos años de inestabilidad y reajuste. Algo parecido a un duelo.

Es verdad que no ahondo en aspectos concretos, pero sí se rememoran momentos de ese pasado glorioso, a través de la historia de la familia de Rebeca. Tampoco deja de estar presente ese halo de decadencia y esa esperanza depositada en la regeneración de la nación, a través de lo que viven y cuentan mis personajes. Creo que todos ellos nos hablan de esa pérdida y de esa necesidad de regeneracionismo. Dos palabras que reflejan un envite a resolver la crisis política del sistema creado por Cánovas del Castillo, durante la Restauración de los borbones, que para desgracia de aquellos hombres y mujeres perviviría, durante el reinado de Alfonso XIII. Un régimen caracterizado por una alternancia de dos partidos políticos, sostenidos por la corrupción, que impedía visibilizar la efectiva miseria del pueblo y su ralentizada industrialización.

Este es el motivo por el que el Gobierno español tiene los ojos puestos en Marruecos y en el encuentro diplomático que se está celebrando, en ese momento. No se me ocurre mejor acontecimiento para poner de manifiesto el espíritu del arranque del siglo XX en España que los cuatro meses, durante los que se celebró la Conferencia. El país había perdido su gloria imperial y había pasado a ser una nación de tercera categoría. Solo le quedaba de aquel pasado memorable, sus ambiciones en el Norte de África. No era una tarea fácil mantener allí el “status quo”. Sus intereses estaban siendo disputados por otras dos grandes potencias, Francia y Gran Bretaña. Pero no eran las únicas. Existía una tercera en discordia, Alemania. Cuya ambición y rivalidad con Francia había conducido, deprisa y corriendo, a esa convocatoria de diplomáticos para evitar una guerra en Marruecos. Una tarea nada fácil para todas las naciones convocadas a la reunión, que arrancaba sus sesiones en enero de 1906.

Pero, ¿y la burguesía española? ¿Se había recuperado del “Desastre”? ¿Había pasado su momento más amargo? De eso trata Crímenes en el Estrecho. La historia que narro arranca de esa incipiente recuperación económica que atisba vislumbrase en el país pero que está marcada por la melancolía de lo que pudo haber sido.

En cambio sí que describes el “Asunto español” en Maruecos como si lo hubieras vivido de cerca. Cuéntanos y, si es posible, ponnos en antecedentes.

Bueno, me he documentado.

Esta historia, aunque tiene algunos saltos en el tiempo, se centra en los cuatro meses durante los que transcurren las sesiones de la Conferencia Internacional sobre el Asunto de Marruecos, como ya te había comentado. Antes de comenzar a escribir, decidí que la trama tendría que cruzarse con este acontecimiento o al menos, correr en paralelo.

Y en ese sentido, creo que he conseguido mi objetivo.

¿Alguna nota histórica que te haya supuesto un reto especial?

Hilvanar la historia del traslado de los rebeldes españoles apresados, durante la guerra de Cuba. Aunque no hablaré mucho más de este asunto porque está detallado en la novela.

Tres crímenes aparentemente no relacionados y un final esclarecedor. ¿Lo tenías pensado hacer así o ha surgido la estructura conforme ibas escribiendo?

Comencé a esbozar la escaleta de la trama de ficción a partir de la investigación de los hechos históricos. En un primer momento, había pensado en un cadáver pero las cosas se fueron complicando y no encontré otra forma de avanzar, hacia la resolución final, que provocando otras muertes.

La historia está contada en primera persona por una muchacha, muy joven, a principios del siglo XX, circunstancia controvertida en cuanto las mujeres y, en concreto las niñas, tenían poco acceso a informaciones tan delicadas como aquellas a las que accede Rebecca. Defiéndete.

Rebecca no solo es una joven de diecisiete años. Es descarada, atrevida y hay pocas cosas a las que tenga miedo a enfrentarse. Además, no posee muchos prejuicios, por su juventud, salvo los que le han inculcado. Tiene madurez para analizar situaciones confusas y todavía conserva la libertad de expresar sus pensamientos, sobre todo, a través de sus descripciones, donde deja ver la experiencia de sus sentidos.

Rebecca es una burguesa con suerte. Es posible que no existieran muchas como ella pero estoy segura de que algunas “Rebeccas” conocerían sus contemporáneos.

¿Cuántas personas te han preguntado si se trataba de una novela sobre inmigración?

Algunas. Es lo primero que se relaciona con el Estrecho de Gibraltar: Migración y droga.

El pueblo en el que se desarrolla la mitad de la historia es… ¿Algeciras?

Sí.

En cambio, la imagen de Tánger se parece mucho a la que puede hoy obtener cualquier turista que se atreva a internarse en las calles que unen la Casba con la Medina. ¿Conoces ambas ciudades? ¿Y el Peñón?

Conozco un poco Marruecos pero no he estado nunca en Tánger. Si poseo el recuerdo de Tetuán y, rememorarlo, me ha ayudado a reconstruir la experiencia de Rebecca en la ciudad Alauita. No obstante, me he documentado y sí, tienes razón, ha cambiado poco, sobre todo, los lugares que se describen en la novela. En cuanto a Gibraltar, lo he visitado en muchas ocasiones.

La tía Berta es un personaje destacado en la novela. Háblanos un poco de ella.

Tía Berta es el referente femenino de Rebecca. Esta jovencita ha crecido lo suficiente para dejar de admirar a su madre en todo, pero aun rebosa demasiada juventud para poder mirar en su interior y descubrir a la mujer en la que se ha convertido. Por eso, todavía necesita tener un modelo al que seguir. Un ídolo al que admirar. Un espejo en el que mirarse. Eso es lo que representa para Rebecca tía Berta.

¿Te sientes especialmente identificada con alguno de los personajes?

A veces con unos. Otras, con otros. Mis personajes son voces para acercarme a una realidad. Un lugar desde el que empatizar.

La investigación nos enseña nuevas técnicas de investigación que estaban naciendo: huellas dactilares, etc. ¿Significó la época de ambientación una traba para tratar más a fondo los crímenes en sí?

No, todo lo contrario. La criminología estaba naciendo en España, en aquel momento. Todo lo referente a este asunto se hallaba en un estado muy embrionario. Pero los profesionales estaban informados. Imagino que en el Campo de Gibraltar, por la cercanía y la estrecha relación que mantenían con la gente de la Colonia, sería todo más fácil. Creo que el problema no era de conocimiento de técnicas, sino de legislación. Se conocían los métodos que se estaban utilizando en otros países. La gente viajaba y los flujos de información existían. Sin embargo, no podemos olvidar que la nación española se articulaba por la Constitución de 1876, que establecía un Estado confesional católico y que la religión y la ciencia no hacen buenas migas.

Crímenes en el estrecho es una novela negra porque…

Siempre he oído decir a los escritores del género que una novela negra se define por una regla: Antes de que termines de leer la primera página debe aparecer un cadáver. En este sentido, se cumple la regla.

… y, ¿es una novela histórica?

Es una reflexión documentada sobre unos hechos históricos.

Una cena en Villa Ángela es… La inocencia interrumpida.

El Sultán de Marruecos juega un papel… Muy diplomático.

En la novela tratas el tema del contrabando. Parece inevitable no hablar de él en este contexto. Háblanos un poco sobre ello.

Invito a los lectores a descubrir este asunto.

Prefieres utilizar el término “yerba” en vez de “hierba”. Al menos, curioso.

No me gusta repetir las palabras y me las ingenio para decir lo mismo de otra forma. Aunque es evidente que las palabras, al sustituirlas, cobran otros matices.

Ruth Lladó Casas es una escritora… A tiempo completo.

… que para escribir necesita… Leer mucho.

Háblanos de tus influencias literarias.

Paso la mayor parte del tiempo entre libros de historia, redactados por reconocidos profesores universitarios que han destacado en el ámbito de la historia Moderna y Contemporánea. Leo mucha literatura de viaje, de principios de siglo XX, y crónicas de periodistas de la época.

Además de eso, me gusta Washington Irving, Mary Shelley (Frankenstein es una de mis novelas favoritas), Arthur Conan Doyle, Agatha Christie y Oscar Wilde. De estos últimos, sobre todo, cómo describen a la sociedad de su tiempo.

Suponemos que eres una gran lectora (atrévete a negarlo)

No hay otro remedio.

Danos algunas razones para acudir a una librería para comprar tu libro

Vais a disfrutar la lectura.

Muchas gracias, Ruth, por tus respuestas. Has sido muy amable al haberte prestado a pasar este rato tan agradable juntos. Te deseamos muchos éxitos en el futuro. Humildemente, te invitamos a que sigas nuestras publicaciones pues, si eres amante de la literatura, no te decepcionaremos.

Francisco Javier Torres Gómez

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