Nada que Perder. Un ratito de charla con la escritora de moda.

Calista Sweet

Hace escasas fechas reseñaba la que hasta entonces era la última novela de Calista Sweet, y lo hacía renegando de la literatura romántica a la par que halagaba a la autora por su buen hacer a la hora de enhebrar historias. No terminó ahí la cosa. Movido por la curiosidad, realicé un camino retrospectivo en busca de sus primeros escritos, para empaparme de ellos y llegar a comprender a quien había escrito una nueva novela, Nada que perder, motivo por el que vuelvo a esta sección, embriagado del dulce calistino, pero no lo hago solo, sino en compañía de la artífice de esta fiebre desatada en los medios en torno a su obra y su persona. Es por ello que no seremos originales en cuanto a la elección de tema, suficientemente tratado en las entrevistas, pero intentaremos ser atrevidos en las preguntas, esperando que entrevistador y entrevistada pasen un buen rato. Antes, es obligatoria la reseña, breve, de Nada que perder.

Elsa Montero, gaditana de pura cepa —lo intuimos, aunque no se especifique si sus paseos por La caleta son largos o cortos—, estudiosa de la vida marina, viaja a las antípodas para estudiar la Gran Barrera de Coral, única en el mundo, sometida al deterioro progresivo por acción del ser humano. Lo que pretendía ser un viaje de estudios se convierte en  toda una aventura cuando su camino se cruza con el de Adam, un español de profundas raíces australianas cuyos secretos obligarán a la ilusa y aparentemente insulsa estudiosa a manifestarse como una mujer de armas tomar, dispuesta a correr riesgos que nunca hubiese imaginado y a transformarse en una heroína, literalmente, con poderes ocultos que el lector irá descubriendo según pase las páginas. Pero también asistiremos a una transformación de su persona y a escenas románticas que subirán de tono según el termómetro de cabecera de la autora. Acción y amor, la prefecta combinación para asegurar que lo que se antojaba como una trama ñoña se convierta en una trepidante novela de acción con final inesperado, como marcan las normas, y eso que creeremos en todo momento, que el final será el que debería ser…

Paso, pues, a dar la bienvenida a Calista Sweet. Ya estamos delante de sendas bebidas frescas, pues el tiempo así lo dicta. Ella, sonriente, gusta de sonreír, pero su sonrisa es tímida y domina los tiempos de la conversación, respondiendo afablemente, mirando a los ojos del interlocutor, que se siente cómodo y ávido de que llegue el momento de interrogar a quien considera que en breve, si no lo es ya, se convertirá en una de las autoras más leídas de este país. Su voz es cálida y cadenciosa y su acento trianero pues, si Calista Sweet lleva a gala algo además de su producción literaria para la que se ha formado a conciencia, es el barrio en el que tiene bien fijadas sus raíces.

Calista, ya no necesitas más presentación. Demos un trago a nuestras bebidas y sigamos con la agradable conversación que manteníamos. Ya sabes que a partir de ahora tus respuestas llegarán a tus lectores. Aquellos que aún no hayan caído en tu red querrán saber el secreto que se esconde tras tu nombre. Ya sé que te lo han preguntado muchas veces, pero si pudieras hablarnos de la dulce Calista…

Todos tenemos un lado romántico. El mío se llama Calista y se apellida Sweet. Es escritora y se ha especializado en la novela de este género, su favorita. Fue lectora de romántica durante muchos años hasta que decidió atreverse a compartir su propia versión del amor.

Nada que perder es tu novela número…

Cinco, en la lista de románticas. En total, tengo once libros publicados hasta la fecha, pero no todos están firmados por Calista.

Y en ella, la autora romántica que se dio a conocer con títulos como Y, de repente, un beso; Solo una aventura, Mi sol, mi luna o No me digas que no escribe una novela con tintes románticos pero, sin embargo, incluye elementos de intriga propios del género policíaco. ¿Se trata de una evolución o de pura diversión? Porque permanecer fiel a un estilo exitoso no significa estancarse en el planteamiento de las historias, ¿verdad?

Es evolución y es diversión. Experimentar es una forma de evolucionar. Disfruto probando cosas nuevas en cada proyecto que emprendo: unas veces, relacionadas con la estructura, otras, con las formas verbales, los personajes, el espacio o el tiempo. No me gusta seguir una pauta fija ni etiquetarme. Resulta gratificante explorar nuevos caminos, abrirse a posibilidades. Es lo malo de establecer categorías, que se corre el riesgo de asumir ciertos límites. Yo elijo la libertad creativa.

Háblanos de Elsa Montero, la protagonista de Nada que perder.

Es un personaje con muchos matices; no la vamos a conocer enseguida ya que se entrega con reservas y esto permite que crezca y sorprenda hasta límites insospechados.

Al principio conocemos a Elsa como una persona seria que eso del sexo, como que no, pero sin embargo…

Las circunstancias la llevan a concluir que no tiene nada que perder, ni en esa cuestión ni en muchas otras. La tímida Elsa se revela como una mujer apasionada, dispuesta a amar. De hecho, necesitada de amor… y de sexo también.

Personalmente, noto evolución en tu estilo de tratar las escenas eróticas. Defiéndete.

¿A qué pena me enfrento? (Risas). Al escribir, una parte muy íntima de uno mismo aflora y seguramente el miedo a mostrar esa intimidad ha provocado que algunas veces esté más contenida. Antes hablábamos de divertirnos, de jugar. Y así es como me lo estoy planteando también a la hora de abordar las escenas eróticas: el escritor debe desinhibirse, saborear ese momento igual que del resto de la historia. Ahí es donde notas la evolución, en el hecho de que he decidido pasar de ser mera espectadora a actora e, incluso, participar en la acción.

Se trata de una novela que tiene un trasfondo medioambiental para el que te has tenido que formar. A menos que esté equivocado, háblanos del proceso de documentación de la novela.

Largo, muy largo, un trabajo de muchos meses. Hay una parte muy científica y necesitaba ponerme en la piel de una bióloga marina. En cuanto a conciencia medioambiental, me identificaba con ella. Soy, como Elsa, una enamorada del mar y algunos conocimientos sobre fauna y flora marina tengo. Pero la labor de documentación era necesaria para ser rigurosa. Luego había una dificultad añadida en lo que respecta al escenario. Londres y Cádiz los conocía, pero a Australia tuve que hacer un viaje virtual y las carpetas con información ocupaban gran espacio en el escritorio. Montones de papeles, montones de datos que almacenar y organizar después. Te aseguro que no fue fácil.

Los miembros de la naviera nórdico-japonesa son los malotes de la película. Creo que tus «malos» nunca habían sido tan malos. ¿Cómo surge la idea de incluirlos en esta entrega?

Eran necesarios para hacer avanzar la trama y también para despertar a la Elsa combativa. Sin ellos, la novela no habría tenido sentido porque constituyen el motor de la acción. Juegan un papel muy atractivo en tanto que concitan en el lector fobias y filias. Los malos son el enemigo común a combatir y una forma de despertar las conciencias.

¿Conoces personalmente los escenarios en los que se desarrolla la acción?

Conozco Londres y Cádiz, y algún día espero viajar a la Gran Barrera y vivir la experiencia de las inmersiones en primera persona. Mi deseo es, no obstante, que el lector se traslade hasta allí y hasta la fecha estoy contenta con los comentarios que me han llegado al respecto. Con tu permiso cito textualmente, a modo de ejemplo, las palabras de la reseña del blog Leemos juntos: «El detalle con el que la autora describe cada uno de los lugares donde se desarrolla la historia es simplemente impresionante. Es tal la minuciosidad que emplea al describir los escenarios que es imposible no trasladarte mentalmente allí mismo y poder observar con todo lujo de detalles el barco donde viajan Elsa y Adam, la cabaña, el apartamento, los arrecifes de coral…».

Hashimoto es un médico, un científico brillante, pero la cara oscura del mal lo abduce. ¿Alguna relación con Star Wars que nos haya pasado desapercibida?

No soy muy fan de Star Wars así que tengo que confesar que cualquier parecido entre ellas es pura coincidencia.

¿Qué hay de Calista Sweet en Elsa Montero?

Como te comenté antes, el amor por el océano y el hecho de estar sensibilizada en lo que respecta a la necesidad de cuidar y respetar el medio. También me identifico con la Elsa Montero de la segunda parte del libro, la que presenta batalla, la que es capaz de enfrentarse a una organización mafiosa obviando cualquier peligro y cargada de determinación. Ese lado aventurero y combativo vive en mí.

¿Es Adam el tipo de hombre que le gusta a Calista?

¿Te refieres a un hombre atractivo, con sentido del humor, decidido y honesto…? ¡Creo que podría ser mi tipo!

Y de repente, una spiderwoman

Te voy a contar algo que nunca he confesado: el planteamiento inicial de la novela se correspondía con el de una historia de cómic. Una vez acabada, y viendo lo difícil que era encajarla en un género concreto, eliminé esa parte para convertirla en una romántica al uso. Pero enseguida comprendí que la trama perdía mucho de su aliciente. La originalidad de Nada que perder radica en esos detalles, igual que su encanto. Hay que acometer su lectura sin prejuicios y con predisposición a sorprenderse.

¿Has huido alguna vez por las escaleras de un metro? ¿Por qué?

He corrido, pero el que huía era el tren, no yo. En cuanto a la segunda cuestión, prefiero mientras pueda, enfrentar antes que huir.

¿Sabías el final de la novela antes de comenzar a escribirla?

Estaba orientada hacia un final, pero lo excitante de crear una historia, al menos a mí me lo parece, es que el libro se vaya escribiendo a medida que los hechos se desarrollan. Es otra forma de juego. Y ya hemos apuntado que jugar y divertirse forman parte del proceso.

La portada del libro…

Es una chulada, ¿no crees? Es perfecta para la historia y para Elsa, como una fotografía del interior del libro, de un momento muy concreto y vital. La imagen fue una elección de mi hermana Irina, que había leído la novela y supo capturar su espíritu. Es, por otra parte, la portada en la que he tenido un mayor poder de decisión. Esto tengo que agradecérselo a mi editora que compartió y consensuó conmigo cada paso.

¿Es Nada que perder una novela romántica? Yo no lo tengo tan claro.

En el blog Locas del Romance la definen como «un cuento largo», destacando su faceta de novela de aventuras. Yo diría que es una historia que combina fantasía, romance, aventura e intriga a partes iguales.

¿Existe un público en especial al que quieras llegar con esta novela?

Me encantaría que llegara a los productores de alguna de las plataformas de VBD (Netflix, HBO, Amazon….) y que se animaran a hacer una película o serie basada en la novela. ¿Por qué no?

Gracias, Calista, por esta velada, pero resulta que mientras estaba acabando esta interesante novela me entero de que te publican otra y, por si no lo sabes, ya la tengo. Se titula (ya sé que tú lo sabes —risas—) La leyenda de la mariposa azul. ¿Cómo lo haces? ¿De dónde sacas tiempo? ¿Cómo eres tan efectiva con las editoriales? Haznos un adelanto y dejamos que respires.

Ha sido una feliz coincidencia, porque ambas novelas se han publicado con dos semanas y media de diferencia. Cuando presentamos el cuento de Caperucienta, Blancadurmiente… y que no te lo cuenten, siempre les explico a los niños que me apasiona escribir y que lo hago todos los días del año y a todas horas del día. «Escribo por la mañana, por la tarde y por la noche. Escribo mientras duermo», bromeo con ellos. Nunca me he parado a pensarlo, pero va a resultar verdad.

Como adelanto te revelaré que La leyenda de la mariposa azul es impactante, distinta a todo lo que hayas leído hasta ahora. Por lo que de metaliteratura tiene, ya que contiene un libro dentro de ella (tendrás la oportunidad de leer fragmentos de Hablar con las manos, el best seller firmado por Franco Noble, que además puede cambiarte la vida como a los millones de seguidores que el escritor tiene entre España y Latinoamérica) y por la experiencia sensitiva que supone. Luego está el factor sorpresa, que hará que hacia la mitad de la novela abras la boca y ya no puedas cerrarla hasta que acabe. Créeme, será una historia que nunca podrás olvidar y que te hará pensar.

***

Pues, amigos, esto ha sido todo. Recuerdos de Calista Sweet. Si me permiten, seguiré disfrutando en solitario de esta tarde. Ahí viene el camarero. Les dejo; ya nos está preguntando qué vamos a tomar y creo que pediré algo muy, muy dulce…

Francisco Javier Torres Gómez

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