Luis Folgado de Torres – Virus latinos

Italianos y españoles asumen la mayor carga vírica del coronavirus que se extiende por el mundo, después de que los chinos hayan sido capaces de controlar esta peste de dudoso origen. También asumen, desde tiempos antiguos, la mayor carga semántica respecto de enfermedades no siempre bien localizadas.  

La palabra virus tiene su etimología en el término «viruela», que a su vez lleva el significado latino de «verruga», la prueba visible de enfermedades que para los antiguos eran invisibles. La Leyenda Negra española tiene mucho que ver con este término y con esta enfermedad que pudo haber acabado, junto con las paperas y otras pandemias, con el noventa y cinco por ciento de la población autóctona americana tras la conquista. Viruela y conquista resultan, pues, un binomio semántico que políticos de toda Europa se apresuraron en resaltar, con el ladino propósito de acabar con el poder absoluto de la Corona Española sobre el resto del mundo conocido.

Otra de las pandemias que ha asolado y asola aún el mundo es la malaria. Este término viene del italiano «mal-aira» (mal aire). Nuestros vecinos más parecidos creían que los «malos aires que venían de los pantanos romanos en verano» eran los responsables de una enfermedad que, como decimos, ha venido causando estragos a lo largo de la larga historia del mundo.

La peste negra europea, que asoló Europa diezmando su población allá por el siglo XIV, también tuvo su origen en Italia, más concretamente en Mesina. Las máscaras venecianas son el recuerdo de aquellas que los aventurados médicos se ceñían a la boca en un intento de mitigar el contagio cuando visitaban a los enfermos que se contaban por millones. Ha sido esta, sin duda, la mayor pandemia de la Historia, llegando a reducir la población europea hasta un diez por ciento.  

Es cierto que los españoles descargaron su mortífera carga viral en las nuevas tierras americanas, pero también es cierto que sus imponentes naves no volvieron de vacío: la sífilis ya la trajeron las huestes de Cristóbal Colón —junto con indígenas, algo de oro y animales y plantas exóticas— a la vuelta de su primer viaje, eclosionando toda su carga viran en el transcurso de la Guerra de Nápoles (1495), donde españoles y franceses se disputaban tan codiciada península. Fue entonces cuando los franceses bautizaron aquel escozor de la entrepierna como «mal español», «enfermedad española» o «morbo español». Más tarde, franceses, españoles e italianos descubrirían las maldades de esta enfermedad que continúa, aún en la actualidad, causando estragos en la población de todo el orbe y superando, con mucha más mortalidad, a la autóctona gonorrea en número de afectados.

La segunda mayor pandemia de la Historia también lleva nombre español. La mal llamada «gripe española», cuyo origen real estuvo en los Estados Unidos, asoló a más de sesenta millones de almas en todo el mundo, fundamentalmente en una Europa sumida en la Gran Guerra. Infinitamente más muertes que la guerra misma causó aquel virus que se fue como había venido después de un año y que atacaba, fundamentalmente, a personas jóvenes y sin enfermedades previas. El atributo «española» le vino por ser los diarios españoles los únicos del mundo que informaban sobre esta calamidad, al estar el resto de los medios de Europa y Estados Unidos censurados y dedicados, casi en exclusiva, a informar sobre el día a día de aquellas campañas interminables en las trincheras centroeuropeas.

Y ahora el mundo, no contento con habernos cargado todos estos muertos a lo largo de la Historia, vuelve a la carga contra españoles e italianos y bautiza a este miserable trozo de ARN con grasa y proteínas como «coronavirus», cuyo prefijo deriva del latín «coronam» y que comparte significado original —corona— con los idiomas italiano y español.

Para designar a los devastadores huracanes y a las tormentas más explosivas, los países se han puesto de acuerdo en una sucesión de nombres que, alternando los masculinos y femeninos, tratan de no molestar a nadie. No es así para las enfermedades; le endosan un nombre español y a correr.   

Luis Folgado de Torres es editor y escritor

 

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